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La Biblia Leída
para Todos
Antiguo Testamento/Job/ Capítulo 19

Capítulo 19 de 42

19 Job

Job confía en su redentor

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Reina-Valera 1909

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1Y respondió Job, y dijo:2¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?3Ya me habéis vituperado diez veces: ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?4Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.5Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,6Sabed ahora que Dios me ha trastornado, y traído en derredor su red sobre mí.7He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.8Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.9Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.10Arruinóme por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.11E hizo inflamar contra mí su furor, y me contó para sí entre sus enemigos.12Vinieron sus ejércitos a una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.13Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.14Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.15Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fui yo en sus ojos.16Llamé a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.17Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.18Aun los muchachos me menospreciaron: en levantándome, hablaban contra mí.19Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.20Mi cuero y mi carne se pegaron a mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.21Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.22¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?23¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro!24¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!25Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:26Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne a Dios;27Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.28Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.29Temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.