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Antiguo Testamento/Salmos/ Capítulo 22

Capítulo 22 de 150

22 Salmos

Sufrimiento y alabanza del justo

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Reina-Valera 1909

Texto íntegro con ortografía actual.

1Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?

2Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.

3Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste.

5Clamaron a ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.

6Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.

7Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:

8Remítese a Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía.

9Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba a los pechos de mi madre.

10Sobre ti fui echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.

12Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.

13Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente.

14Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.

15Se secó como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies.

17Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme.

18Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

19Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.

20Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.

21Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.

22Anunciaré tu nombre a mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.

23Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.

24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó a él, le oyó.

25De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.

26Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán a Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.

27Acordarse han, y se volverán a Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.

28Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes.

29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida a su propia alma.

30La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.

31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.