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Antiguo Testamento/Salmos/ Capítulo 40

Capítulo 40 de 150

40 Salmos

Dios saca del lodo

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Reina-Valera 1909

Texto íntegro con ortografía actual.

1Al Músico principal: Salmo de David. Resignadamente esperé a Jehová, e se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

2E me hizo sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

3Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.

4Bienaventurado el hombre que puso a Jehová por su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que declinan a la mentira.

5Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

6Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

7Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:

8El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.

9Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.

10No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.

11Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.

13Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

14Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

15Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!

16Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

17Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.